Ácido hialurónico en surcos nasogenianos: Guía de experto

Ácido hialurónico en surcos nasogenianos: Guía de experto

¿Por qué se te marcan tanto los surcos al reírte y qué tiene que ver el ácido hialurónico en esto?

Seguro que te ha pasado: te haces un selfie en el Paseo de Almería o estás cenando con amigos en Aguadulce, te ves en la foto y lo primero que se te va la vista es a esas dos rayas profundas que bajan desde la nariz hasta la comisura de los labios. Es el surco nasogeniano. A ver, no es que estés viejo o vieja de repente, es que la anatomía de la cara tiene sus tiempos y, a veces, la gravedad y la pérdida de grasa facial nos juegan una mala pasada antes de la cuenta. La solución médica más eficaz y segura hoy en día es la infiltración de ácido hialurónico de alta reticulación, un material biocompatible que rellena ese vacío y devuelve el soporte perdido sin que parezca que te has operado.

Mucha gente piensa que esas arrugas son solo «piel arrugada», pero la realidad clínica es más compleja. Se trata de un descenso del compartimento graso malar (el pómulo, para entendernos) que, al caer por el paso del tiempo o por una pérdida de peso brusca, se apoya sobre el músculo orbicular y crea ese pliegue. No es solo rellenar una arruga como quien tapa una grieta en la pared; es reposicionar volúmenes para que tu cara recupere la estructura que tenía hace diez años. ¿Lo mejor? Que se hace en treinta minutos y te vas a tu casa con una cara de haber dormido doce horas del tirón.

El origen real del surco: no es la piel, es el soporte

Para entender por qué el ácido hialurónico funciona tan bien, hay que entender qué está fallando ahí debajo. En la clínica, cuando hacemos un estudio de estética facial, no miramos solo la raya del surco. Eso sería un error de principiante. Miramos el tercio medio del rostro. Con los años, los huesos de la cara sufren una ligera reabsorción y los ligamentos que sujetan la grasa se dan de sí. (Sí, a todos nos pasa, no te castigues).

Cuando esa grasa del pómulo «resbala» hacia abajo, se frena justo en el surco nasogeniano. Por eso, muchas veces la solución no es meter todo el producto en la arruga (que podría dejarte la cara plana como una torta), sino reforzar los puntos de anclaje en el arco cigomático. Usamos una técnica de vectores para «levantar» lo que se ha caído. Es lo que llamamos un abordaje multidisciplinar: tratamos la causa, no solo el síntoma. ¿A que nunca te habían explicado que para quitarte la marca de la boca a veces hay que pinchar un poquito en el pómulo?

¿Qué tipo de ácido hialurónico necesitamos para esta zona?

Aquí es donde entra la ciencia de verdad y donde se diferencia una clínica de vanguardia de un sitio de ofertas de internet. No todos los ácidos son iguales. Para el surco nasogeniano necesitamos un gel con una cohesividad específica. Si ponemos uno muy fluido, el cuerpo lo reabsorbe en dos meses y no levanta el tejido. Si ponemos uno demasiado denso en una zona con tanto movimiento (hablamos, comemos, reímos), se notaría un bulto extraño al gesticular.

  • Hialurónico de reticulación media-alta: Ideal para dar estructura y soporte profundo.
  • Tecnología de microesferas: Permite que el producto se integre con tu propio tejido colágeno.
  • Capacidad de hidroatracción: El ácido no solo rellena, sino que capta agua, hidratando la zona desde dentro y mejorando la calidad de la dermis.

En nuestra clínica de Almería trabajamos con marcas de primer nivel que garantizan que el producto sea reabsorbible y seguro. Nada de rellenos permanentes que daban problemas hace veinte años. Esto es medicina estética de precisión. El objetivo es que cuando salgas por la puerta, la gente te diga «qué buena cara tienes», pero nadie sepa exactamente qué te has hecho. Ese es el verdadero éxito de un tratamiento de estética facial.

El proceso en clínica: sin miedo y con láser si hace falta

Sé que a mucha gente le dan pánico las agujas. «Paco, ¿esto me va a doler mucho?», me preguntáis siempre. Vamos a ver, no te voy a engañar: se nota un pinchacito, pero es totalmente soportable. Primero, aplicamos una crema anestésica de alta potencia o incluso, si el paciente es muy sensible, un poquito de anestesia local similar a la que usamos para un empaste. Además, muchos de los viales de ácido hialurónico ya incorporan lidocaína en su composición, por lo que la zona se va durmiendo conforme vamos trabajando.

En casos donde hay mucha inflamación previa o queremos una precisión absoluta, nos apoyamos en el microscopio operatorio o en tecnología láser para bioestimular la zona después del tratamiento. El procedimiento suele seguir estos pasos:

  1. Desinfección profunda: Fundamental para evitar cualquier tipo de complicación.
  2. Marcaje de vectores: Dibujamos en tu cara (tranquilo, se borra) los puntos exactos donde falta volumen según el Diseño Digital de Sonrisa y Rostro.
  3. Infiltración con cánula o aguja fina: Dependiendo de la profundidad del surco, usamos una cánula de punta roma (que no corta, solo desplaza) para minimizar el riesgo de hematomas.
  4. Masaje de integración: Moldeamos el producto para que quede perfectamente liso y natural.

¿Cuánto dura el efecto y cuándo veré los resultados?

Esta es la mejor parte: el resultado es inmediato. Te levantas del sillón, te damos un espejo y el surco ha desaparecido o se ha suavizado un 80% al instante. Sin embargo, el resultado «top» lo verás a los diez o quince días, cuando el ácido hialurónico se haya asentado y haya captado el agua necesaria para terminar de expandirse de forma natural.

En cuanto a la duración, suele oscilar entre los 9 y 14 meses. ¿Por qué varía tanto? Porque depende de tu metabolismo, de si fumas (el tabaco es el enemigo número uno del hialurónico), de cuánto sol tomes en nuestras playas sin protección y de la gesticulación que tengas. Lo bueno es que, como el cuerpo lo va degradando poco a poco, nunca te verás un cambio brusco a peor. La cara simplemente vuelve a su estado anterior de forma gradual, aunque siempre queda un «poso» de colágeno nuevo que se ha formado gracias a la estimulación del pinchazo.

¿Por qué hacerlo en una clínica dental avanzada?

Igual te choca que un odontólogo te hable de quitarte arrugas. Pues te diré una cosa: nadie conoce la anatomía del tercio inferior de la cara mejor que un dentista. Estamos todo el día trabajando con los músculos de la boca, con los nervios faciales y con la estructura ósea que soporta los labios. (Al final, los dientes son el «perchero» donde cuelga la sonrisa).

Si tienes los dientes desgastados o te faltan muelas atrás, por mucho hialurónico que te pongamos, el surco va a seguir ahí porque la boca se ha «hundido». Por eso, en Clínica Escribano hacemos un análisis 360. Si necesitas reponer una pieza con un implante unitario para que el labio tenga apoyo, te lo diremos. Si el problema es de mordida, lo corregiremos. Tratamos la cara como un todo, no como parches sueltos. Es la diferencia entre un retoque de peluquería y un tratamiento médico estético serio.

Riesgos y cuidados post-tratamiento

Cualquier procedimiento médico tiene sus riesgos, pero con el ácido hialurónico son mínimos si se sabe lo que se hace. Lo más normal es un poquito de inflamación durante las primeras 24-48 horas o algún pequeño moratón que se tapa perfectamente con maquillaje.

Cosas que no debes hacer tras pincharte:

  • Nada de deporte intenso el mismo día (olvídate del gimnasio o de correr por el Zapillo por una tarde).
  • No te metas en saunas ni te des baños de agua muy caliente.
  • No masajees la zona con fuerza tú mismo en casa, deja que el producto se asiente donde lo hemos puesto.

¿Y si no me gusta el resultado? (Que te va a gustar, pero bueno). Existe una «llave maestra» llamada hialuronidasa. Es una enzima que, si se inyecta, deshace el producto en cuestión de horas. Eso nos da una red de seguridad absoluta que otros materiales no tienen.

La inversión en tu imagen: ¿Vale la pena?

A veces nos gastamos un dineral en cremas que prometen milagros y que no pasan de la capa más superficial de la piel. El ácido hialurónico llega donde la cosmética no puede. No es una cuestión de vanidad extrema, es una cuestión de sentirte bien cuando hablas con alguien. Cuando el surco nasogeniano está muy marcado, da una apariencia de cansancio o de enfado constante que no siempre coincide con cómo te sientes por dentro.

Invertir en un tratamiento de calidad, con materiales certificados y en manos de profesionales que manejan tecnología de vanguardia, es ahorrarte problemas a largo plazo. Aquí en Almería nos conocemos todos, y mi prioridad es que cuando vayas caminando por la calle, la gente te vea estupenda, no «operada». La naturalidad es nuestra máxima.

Si te preocupa esa sombra que se te marca al lado de la boca y quieres saber si en tu caso es mejor rellenar el surco o dar un poco de volumen al pómulo para elevar el tejido, lo mejor es que lo veamos en persona. Pásate por la clínica, echamos un vistazo a tu estructura facial, si hace falta hacemos una ortopantomografía para ver cómo anda el hueso, y te diseño un plan a medida en un momento. Escríbenos por aquí o llámanos y nos tomamos esos 15 minutos para orientarte sin ningún tipo de compromiso. Verás que es mucho más sencillo de lo que imaginas.

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